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Caldo de piedra, una receta olvidada de la enciclopedia culinaria y de los tratados de cocina mediterránea.

“De un lugar donde no llegue la marea baja, se toman dos o tres piedras, ni muy grandes, ni muy pequeñas, asegurándose  de que hayan permanecido largamente en el fondo del mar; se cocinan durante bastante tiempo en agua de lluvia hasta que no quede nada de lo que se encontraba en sus poros; se añade algunas hojas de laurel y de tomillo y, finalmente, una cucharada de aceite de oliva y de vinagre de vino. Si se han tomado las piedras adecuadas, no es necesaria la sal. Este tipo de caldo, conocido prácticamente en todas las islas del mar Jónico, del Adriático y del mar Tirreno, lo cocinaban los ilirios, los griegos, los liburnios y probablemente también los fenicios, los etruscos y pelasgos. El caldo de piedra es tan antiguo como la miseria sobre el Mediterráneo”.

MATVEJEVIC, Predrag. Mediterraneo. Un nuovo breviario. Milano: Garzanti, 2002, p. 254.