ESTRABÓN, BIZANCIO Y LOS ATUNES

“El Cuerno, que está junto a las murallas de la ciudad de los Bizantinos, es una ensenada que se extiende a lo largo de 60 estadios hacia el oeste. Se parece a la cornamenta de un ciervo, estando dividido en diversas ensenadas, como ramas de aquella. En ellas se pierden los atunes jóvenes, y son capturados fácilmente debido a su número y a la fuerza de la corriente siguiente y la estrechez de las ensenadas; están confinados tan estrechamente que son capturados incluso a mano.

Bonito

Atún. WikiImages / Pixabay

Estas criaturas se originan en las marismas de Maiotis (Mar de Azov), y, siendo un poco más grandes, escapan hacia su boca (el estrecho de Kerch) en cardúmenes y son arrastrados a lo largo de la costa asiática hasta Trapezous y Pharnakeia. Allí es donde empieza la pesca de los atunes, aunque no es una actividad importante, ya que no han alcanzado su tamaño completo. A medida que pasan por Sinope están más listos para ser capturados y salados.

Cuando han alcanzado el Kyaneai y entrado en el estrecho, una cierta roca blanca en la ribera calcedónica los asusta tanto que cruzan hacia la ribera opuesta, y entonces la corriente se los lleva: y la geografía en ese punto es tal que dirige la corriente hacia Bizancio y su Cuerno, y así son dirigidos de forma natural hacia allí, proporcionado a los Bizantinos y al pueblo Romano unos ingresos considerables.”

Estrabón. Geografía, 7.6.2

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