GRECIA Y ROMA: EL MODELO ALIMENTARIO CLÁSICO-MEDITERRÁNEO

  1. Visión general
  2. Grecia
  3. Roma

 

  1. Visión general

Con la revolución neolítica se había iniciado un nuevo modelo de producción y consumo de alimentos, basado en la introducción de la agricultura y la ganadería. Este modelo fue adoptado por griegos y romanos, y mezclado con la tradición alimentaria y culinaria procedente de los pueblos de Egipto y Babilonia, como uno de los dos grandes modelos de la época clásica: el modelo clásico-mediterráneo, en contraposición al modelo bárbaro-continental (o pastoril)  característico de las diversas tribus íberas, celtas o germánicas que convivieron de forma seminómada con el imperio latino.

Este modelo clásico-mediterráneo, que se fue extendiendo por los dominios del antiguo imperio greco-romano, tenía como referencia fundamental la ciudad y el campo cultivado de sus alrededores (el ager). Su base económica se fundamentó en la agricultura del trigo y la cebada y la arboricultura de la vid y el olivo, complementada con la horticultura y la ganadería ovina y caprina. En comparación, el campo no cultivado y virgen formado por bosques y pantanos (el saltus) desempeñaba un papel marginal. En resumen, la alimentación de estos pueblos era básicamente vegetariana y enraizada en la denominada trilogía mediterránea, formada por el trigo, la vid y el olivo.

El modelo clásico-mediterráneo convivió en el tiempo con el sistema de producción bárbaro-continental o silvo-pastoril, característico de las diversas tribus seminómadas íberas, celtas o germánicas. Este último se caracterizó por el uso de los espacios naturales sin cultivar (el saltus). La base de su economía incluía la caza, la pesca, la recolección de frutos silvestres y la ganadería del bosque (principalmente porcina, aunque también equina y vacuna). Hicieron poco uso de la agricultura, circunscrita al cultivo de hortalizas alrededor de los poblados y campamentos. El uso de los cereales estaba orientado básicamente a la producción de cerveza, mientras que el vino se consumió solo en las zonas limítrofes con los asentamientos romanos, aunque fue adquiriendo mayor relevancia con el paso del tiempo. Desconocían prácticamente el aceite, usando como grasas la manteca y el tocino. En resumen, su dieta era marcadamente carnívora, en torno al cerdo, y completada con las hortalizas y la leche, y con escasos cereales, principalmente consumidos en forma de gachas de avena y panes de cebada.

Así pues, la cultura culinaria greco-latina defendía  el equilibrio  y el mundo vegetal producto de la agricultura, mientras que la germánica hacía lo propio con el exceso y el mundo de la caza producto del bosque. No obstante las grandes diferencias, casi antagónicas, en el siglo II d.C. empezó a producirse una confluencia entre ambas culturas.

2. Grecia

La alimentación de los primeros pobladores de Grecia

Entre los hallazgos arqueológicos más antiguos hallados en Grecia, datados entre los años 50.000 y 30.000 a. C., se encuentran restos de huesos de animales como osos, ciervos, bueyes y cerdos salvajes, y liebres, que parecen haber sido cortados y hervidos. Hasta el año 10.000 a. C. la población, considerada como cazadora-recolectora, se trasladaría continuamente entre extensiones de pastos y ocuparía los sitios de forma esporádica.

La evidencia más clara de la dieta de sus primeros pobladores se encontró en el yacimiento de la cueva Franchthi, situada en la Argólida sureste, en la península del Peloponeso, frente a la localidad griega de Koilada. Esta cueva parece haber sido ocupada continuadamente durante 20.000 años, desde el Paleolítico (20.000 a. C.), el mesolítico y el Neolítico, siendo abandonada sobre el 3.000 a. C.

El período Paleolítico-Mesolítico 20.000 a. C. – 8.000 a. C.)

La gran cantidad de restos simultáneos hallados en la cueva, datados sobre el 11.000 a. C., incluyen una gran número de conchas de caracolas que parecerían constituir la mayor parte de su dieta, así como restos de espinas de pescado, especialmente de atún, lo que indicaría que algunas poblaciones de cazadores-recolectores habrían empezado a explotar los ricos recursos marinos.

También se encontraron huesos de animales con signos de haber sido partidos para extraer la médula y con marcas de quemaduras que indicarían haber sido asados, así como de almendras silvestres, que necesitan ser asadas para ser comestibles, lentisco (un pariente del pistacho), lentejas y algarrobas. Del 10.500 a. C. procederían los restos de avena y cebada silvestres, que serían aplastados o rotos a fin de elaborar masa y hornearla.

El período Neolítico (8.000 a. C – 3.000 a. C.)

En la cueva aparecen restos de guisantes y peras silvestres, datados en el 7.300 a. C.. También existen evidencias de que sobre el 6.000 a. C. las comunidades se asentaron y adoptaron la agricultura, incluyendo el cultivo de legumbres como judías y guisantes, así como de cereales como la cebada, el mijo y el trigo duro (Triticum turgidum), aunque también se encontraron restos de dos especies de trigo salvaje (trigo escanda y trigo emmer, denominado Triticum dicoccum). También domesticaron animales como cabras, ovejas y ganado vacuno, de los cuales obtendrían queso, mantequilla y leche para su alimentación.

Como fuente de proteínas animales consumían pescado, marisco y pájaros silvestres, así como cerdo, ciervo, cabras montesas, y liebres. Con la harina de cebada, mezclada con agua, se elaboraban gachas con la adición de menta o tomillo. El trigo, las lentejas y los guisantes podrían haber sido hervidos para elaborar potajes, o bien horneados para hacer pan o pasteles. A partir del 4.000 a. C. el garbanzo fue introducido desde Oriente Próximo, y posteriormente ocurrió lo propio con las habas.

Se recogían frutos silvestres y frutos secos, y empezaron a cultivarse algunos frutos como los higos. Como edulcorante se utilizaba la miel, y más tarde se usaron también el jarabe de dátiles y los higos secos.  Por lo que respecta al consumo de verduras, estas serian recolectadas en su forma silvestre: se conoce el uso de la mostaza, malva, alazán, y algunas plantas solanáceas. El cilantro era utilizado tanto por sus semillas, que pueden ser usadas como especia, y por sus hojas, consumidas como hierba. Otras hierbas identificadas en la región del Egeo en su prehistoria incluyen el poleo, la menta y el cártamo, este último usado como substitutivo del azafrán.

Las civilizaciones precursoras de la Antigua Grecia: Micenas y Minos (1.600 a. C. – 950 a. C.)

Micenas. Puerta de los Leones (vista trasera)

El primer período histórico del territorio griego fue el de la cultura Micénica, civilización de la Edad del Bronce cuyo inicio está fechado alrededor del siglo XVI a. C., que perduró hasta alrededor del 1.100 a. C. cuando fue completamente destruida, y que toma su nombre de Micenas. Los emplazamientos fueron saqueados, atacados y quemados en una serie inacabable de guerras. Las ciudadelas de Micenas, Pilos y Tebas fueron destruidas en 1.150 a.C., probablemente por una invasión Dórica desde el norte. Desde entonces hasta alrededor del 950 a. C. existió una recuperación muy lenta, con un retorno gradual a un estilo de vida más civilizado. Esto se puede apreciar en el desarrollo de la cerámica, con sus motivos geométricos, y el desarrollo de un sistema de escritura, que mezclaba el idioma Griego con el idioma Fenicio consonántico. Fue durante este tiempo cuando Homero escribió la Ilíada y la Odisea, basando estos poemas en un gran pasado histórico Micénico. Esta cultura tenía una clase aristocrática gobernante, artesanos especializados y un sistema administrativo complejo.

Knossos. Palacio

Knossos. Vasijas

Los Micénicos también conquistaron la civilización Minoica de Creta alrededor del 1.450 a. C. Los Minoicos vivían con una elegancia sofisticada en confortables palacios con decoraciones que incluían frescos soberbios que mostraban plantas y animales en su entorno natural. Un rhyton (recipiente usado para beber o para efectuar la libación en ciertas ceremonias)  de esteatita negra con forma de huevo de avestruz encontrado en la villa de Hagia Triada (sobre el 1.550 a. C.) muestra detalles de lo que parece ser una recogida de aceitunas acompañada con cantos y bebida. Las grandes vasijas de almacenamiento encontradas en el palacio de Knossos tienen una capacidad media de 181 litros y fueron usadas para almacenar grano, verduras desecadas, vino, aceite y miel.

Esta fue, sin embargo, una sociedad aristocrática, y en el siglo VII a. C. fue desafiada por el pueblo llano (el demos). Estos eran principalmente agrónomos que pudieron trazar sus orígenes en las primeras comunidades agrícolas en el período Neolítico temprano. Estos primeros agricultores sentaron las bases de la agricultura griega, cultivando cereales y leguminosas y haciendo un uso sistemático del olivo y la vid.

Posiblemente muchos agricultores hicieron crecer sus cultivos en campos situados alrededor de pequeñas aldeas y practicaron actividades ganaderas de pequeña escala.

La Antigua Grecia (1.200 a. C – 146 a. C.) y la colonización del Mediterráneo

Lo que conocemos como Antigua Grecia se corresponde con el período de la historia de Grecia comprendido entre el 1.200 a. C. en que se produce la invasión dórica y el 146 a. C. en que es conquistada por Roma en la Batalla de Corinto.  Aunque la fecha convencional para el inicio de Grecia como un país es el 776 a. C., la fecha de los primeros Juegos Olímpicos y el inicio de la denominada Era Arcaica.

El nacimiento de Grecia se caracteriza por el surgimiento de una serie de ciudades-estado soberanas en el Egeo clásico en los que las élites gobernaban sobre las clases bajas con sus propios códigos legislativos, ejércitos y objetivos, desde una serie de edificios concentrados alrededor de un punto fortificado. Las clases bajas o demos cultivaban zonas de tierra alrededor de ese centro.

La colonización del Mediterráneo por los Griegos y sus consecuencias

Ruinas de Corinto

Junto al surgimiento de las ciudades-estado se produjo la colonización de parte del Peloponeso. Fuera de esas zonas urbanizadas aún permanecían grupos tribales como los Macedonios o los Tesalianos. Existía todavía una amplia cantidad de territorio desocupado, y estos permitían a los Griegos enviar fuera a colonos, cosa necesaria ya que en el siglo VIII a.C. la población de Grecia creció fuera de la capacidad de su limitada tierra arable, multiplicándose entre el 800 y el 400 a. C. desde 800.000 hasta una población total estimada entre 10 y 13 millones. Así, hacia 750 a. C. los griegos empezaron 250 años de expansión, colonizando en todas las direcciones. Chalkis, Eretria, Corinto y Megara enviaron grupos humanos a establecer colonias en todas direcciones.

Pero en el origen del proceso colonizador, y junto a la sobrepoblación, se encuentran también los conflictos internos dentro de las polis, en ocasiones entre la aristocracia y el demos, y más frecuentemente por las luchas de poder entre grupos aristocráticos, o de una posición en el interior del grupo dirigente. Cuando se producía uno de esos conflictos de extrema gravedad el grupo que acababa en minoría, para evitar la guerra civil, era desterrado. Por tanto, una colonia no se fundaba a título privado (salvo raras excepciones), sino que resultaba de una decisión tomada por la ciudad. Otro argumento para apoyar que la fundación de colonias se habría producido en raras ocasiones por razones de expansión comercial, lo constituye el hecho de que, una vez fundada la colonia, el volumen de intercambios que acababan desarrollándose entre esta y la metrópoli era a menudo insuficiente para hacer vivir a la población del nuevo asentamiento.

La partida de los colonos constituía un desgarro social, ya que a partir del momento en el que los colonos abandonaban la ciudad perdían el derecho a regresar. La metrópolis no les aportaba ninguna asistencia. El cuerpo cívico sufría una verdadera amputación cuando entre una décima y una cuarta parte de la población partía, sin esperanza de regresar.

Oráculo de Delfos

Para la fundación de una colonia, se presentaba primeramente un proyecto a la asamblea. En caso de acuerdo el consejo aristocrático tomaba a su cargo la elección de las modalidades y las medidas concretas para designar quien va a partir. Se designaba entonces por la aristocracia un jefe de la expedición, llamado oikistes. Como la decisión sobre dónde establecer una nueva colonia era una decisión arriesgada, y en el marco del pensamiento mítico Griego se otorgaba una parte importante a los dioses, se acostumbraba a consultar el oráculo de Apolo de Delfos. Este daba una orientación geográfica general y ofrecía su consejo sobre el proyecto elaborado por la ciudad. Entonces el oikistes elegía el nombre y el lugar preciso del nuevo establecimiento, y una vez habían llegado, establecía y dotaba a la colonia de un sistema defensivo.

Hacia el este se desarrollaron colonias en la costa egea de Asia Menor, seguidas de Chipre y las costas de Tracia, el Mar de Mármara y la costa del sur del Mar Negro, con la fundación de Byzantion (actual Estambul). La colonización griega llegó tan lejos que alcanzó, al noreste, zonas de Ucrania y Rusia (Taganrog).

En el sur del Mediterráneo se establecieron colonias griegas en Egipto y Libia. En Egipto fundaron la colonia de Náucratis en el delta del Nilo, a 72 km. al sudeste de Alejandría. En Libia establecieron cinco colonias. La más importante, Cirene, fue fundada por los griegos venidos de Tera, actual Santorini, que dio nombre a toda una región: la Cirenaica.

Templo de Selinunte, Sicilia. Magna Grecia

Al oeste colonizaron las costas de IliriaSicilia e Italia meridional, principalmente en la región del golfo de Tarento y la llanura de Síbari, seguida de la actual Calabria, y llegando hasta el sur de Nápoles, donde los griegos de Eubea fundaron a principios de siglo VIII a. C. Pitecusas, en la isla de Isquia. Más tarde en ese mismo siglo los colonos, huyendo de importantes fenómenos geológicos, abandonaron la isla y fundaron uno de los asentamientos más numerosos, el de Kumai -Cumai- ligeramente al norte de otro asentamiento fundado un siglo más tarde: el de Parténope, llamado por los Griegos posteriormente, desde el siglo V a. C., Neápolis, en lo que es la actual Nápoles. También se fundaron importantes colonias en la isla de Sicilia, las más importantes de las cuales fueron SiracusaSelinunte, y Acragante (actual Agrigento). Todo este territorio meridional de la península itálica y Sicilia acabó denominándose la Magna Grecia.

Ruinas de Empúries, Girona. Cataluña

Continuando en el Mediterráneo occidental, fueron fundadas colonias griegas en Cerdaña y en Córcega. En el continente se fundó Masalia (emplazamiento de la actual Marsella) en el 600 a. C. como establecimiento comercial o emporion, según cuentan las crónicas de Tucídides,  por parte de griegos de Focea, en la península de Anatolia. Desde Masalia habrían remontado el Ródano hacia el nacimiento del Danubio, donde comerciaron con tribus celtas. Posteriormente, los masaliotas fundaron otros asentamientos en la costa de la península Ibérica como Emporion (actual Empúries, en la costa de Gerona) y Hemeroscopio, en algún punto de la costa entre la desembocadura del río Júcar y la actual Cartagena, y que se suele identificar con la actual Dènia (provincia de Alicante), aunque no existan restos arqueológicos concluyentes.

Todas esas colonias jugaron un papel fundamental en la difusión de la cultura griega en Europa, y contribuyeron al establecimiento de redes de comercio de larga distancia entre las ciudades-estado griegas, estimulando en consecuencia la economía en la Antigua Grecia.

Greek Colonization Archaic Period-es

Territorios ocupados por los griegos y algunas de sus principales colonias durante el periodo arcaico (750-550 a. C.)

El conjunto de todos esos estados junto a las colonias que fundaron alcanzó elevados niveles de prosperidad y un florecimiento cultural sin precedentes —periodo conocido como la Grecia clásica— que se mostró con más evidencia en la arquitectura, el teatro, la ciencia, las matemáticas y la filosofía. En el 508 a. C., Clístenes introdujo el primer sistema democrático del mundo en Atenas.

Los colonos llevaron con ellos el arte de la vid y del olivo, así como el cultivo extensivo de cereales. Únicamente Atenas parece no haber enviado a colonos fuera, posiblemente porque tenía suficiente tierra para satisfacer a su población. Esparta solucionó su problema anexionándose a sus vecinos, especialmente Mesenia, una de las regiones más fértiles de Grecia, y convirtiendo a sus habitantes en esclavos o parias. Se sirvieron de esos pueblos para producir el alimento necesario para continuar con su poder militar.

Contribución de Grecia a la extensión de la cultura del vino y del aceite en el Mediterráneo a través de las colonias

Aunque suela identificarse el inicio de la civilización del vino con la Grecia antigua, hay que precisar que la leyenda atribuye a los Fenicios la introducción  de la vid y la cultura del vino (es decir, su uso social y ritual) en el mundo helénico y que el vino llega allí a través de las culturas micénica y minoica, transportado desde Egipto por el comercio fenicio que en esa época dominaba el Mar Egeo, y que habría sido llevado también por estos hasta el Mediterráneo Occidental llegando hasta la Península Ibérica. Previamente, Fenicios y Egipcios adoptan la viticultura de manos de los pueblos mesopotámicos.

Grecia empieza a elaborar vino en el tercer milenio a. C.. La viticultura pasa desde Creta a Naxos, Quío, Lesbos y a los centenares de islas griegas y también a Asia Menor. No obstante, el período de máximo esplendor del cultivo de la vid se produce en los siglos VIII a VI a. C., coincidiendo con el establecimiento de la Magna Grecia. Los agricultores griegos incorporan los conocimientos vinícolas de Egipto, mejorando el sistema de poda, seleccionando variedades, introduciendo el abonado y tratando el vino y los envases para poder transportar este, creando así el famoso vino de retzina que ha llegado hasta la actualidad. Las colonias griegas actúan como centros de difusión de la cultura del vino, que incluye su conocimiento y su consumo. Tal es el caso de Focea, situada en Asia Menor, cuyos habitantes fundaron Massilia y Emporion, que a su vez fueron dos focos importantes para la expansión de la viticultura por la Galia y la Península Ibérica.

De la presencia del vino en la cultura griega dan testimonio autores clásicos tan importantes como Homero (que lo cita repetidamente tanto en la Ilíada como en la Odisea), Hesíodo (en su obra Los trabajos y los días), Demócrito o Teofrasto. Se han llegado a contar hasta 136 clases de vino citadas por los autores griegos; los de Lemnos, Lesbos, Quíos o Samos son algunos de los más famosos. Los actuales moscateles y malvasías tiene un origen probablemente griego. El vino grech (griego) es citado por Fray Francesc Eiximenis en 1384 como sinónimo de vino dulce y vino bueno.

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3. Roma

La civilización romana abarca un amplio período cronológico de 1.500 años que se inicia en el siglo VIII a. C. (según la tradición en 753 a. C.) en una pequeña comunidad agrícola fundada en la península italiana, concretamente en la ciudad de Roma, y se extiende hasta el siglo V d. C. (año 1453 de nuestra era) con la caída de Constantinopla, capital entonces del Imperio Romano de Oriente, a manos del Imperio Otomano Turco.

Roma pasó por tres grandes períodos: monarquía (753 a.C. a 509 a. C.), república oligárquica (509 a. C. a 27 a. C.) e imperio (27 a.C. a 1.453 d. C.).


Monarquía Romana (753 a.C. a 509 a. C.)

Sin registros escritos de esa época que hayan pervivido, lo que se conoce hasta hoy es producto de los escritos de dos escritores romanos del siglo I a. C.: la Eneidaepopeya latina escrita por Virgilio por encargo del emperador Augusto con el fin de glorificar el imperio atribuyéndole un origen mítico; y Ab Urbe Condita, literalmente, «Desde la fundación de la Ciudad», una obra monumental escrita por Tito Livio entre los años 27 y 25 a.C. que narra la historia de Roma desde su fundación. Durante esta época reinaron dos dinastías con 7 reyes: 4 de la dinastía Latina y 3 de la dinastía Etrusca.

La economía

Era una sociedad principalmente campesina. Las familias de mayor fortuna poseían grandes rebaños de bueyes y carneros. El ganado, pecus en latín, se utilizó como medio de cambio, de lo que derivó la palabra pecunia, que significa dinero. En cuanto a riquezas minerales, Roma contó con salinas en la desembocadura del Tíber y minas de oro y de plata, lo que ayudó a iniciar una actividad comercial importante ya desde sus comienzos. Los hombres  de la ciudad se dedicaban a las artesanías, carpinteros, herreros, y algunos también abastecían al pueblo de alimentos y útiles necesarios para la vida diaria, como carniceros, panaderos, tenderos.

República y expansión (509 a. C. – 27 a. C.)

Segundo periodo de la historia romana, el cual se inicia con la expulsión de Tarquino el Soberbio, en 509 a.C. y finaliza en el año 29 a.C. en el que Octavio se hizo coronar emperador, con el nombre de Augusto. Durante etapa Roma se convierte en la primera potencia del Mundo Antiguo, creando numerosas colonias en Europa, Asia y África, gracias a su política expansionista y al hecho de contar con un poderoso ejército, disciplinado y muy bien organizado. También corresponde a este periodo el fortalecimiento de sus instituciones políticas y la difusión de la cultura helénica. Al lado de estos logros positivos, surgieron problemas sociales profundos, como la lucha entre ricos y pobres (patricios y plebeyos) y las rivalidades entre caudillos ambiciosos que se disputaban el poder.

Conquista de la Península Itálica (509 – 264 a. C.)

La expansión romana se inició con la conquista de los pueblos que vivían en la península Itálica (los Latinos, del Lacio; los Samnitas, habitantes de zonas montañosas del centro de Italia, que cedieron la Campania, las montañas centrales, y Apulia por el lado oriental; los Etruscos que vivían al norte que, acosados desde el norte por los Galos acabaron anexados a la República). A continuación se pusieron a la conquista de la Magna Grecia (territorio del sur de la península Itálica, con capital en Tarento). Así, Roma acabó dominando toda la península Itálica y haciendo de los pueblos vencidos colonias aliadas con derechos cívicos, de participación en el ejército y de usufructo de las utilidades que les brindaban las conquistas.

Conquista del Mediterráneo occidental (264 a. C. – 146 a. C.)

La conquista del Mediterráneo Occidental empezó con la invasión de Sicilia, territorio cartaginés, lo que afectaba los intereses de los cartaginenses, ubicados en el norte de África pero extendidos por todo el mediterráneo. Esta rivalidad originó tres guerras contra Cartago, llamadas también Guerras Púnicas (de Puni o Phoeni, como se les conocía a los cartaginenses).

Conquista del Mediterráneo oriental (146 a. C. – 27 a. C.)

Una vez conquistada la península Itálica y el Mediterráneo Occidental, los romanos se lanzaron hacia el oriente, conquistando Macedonia, Epiro y Grecia; En Asia sometieron a Pérgamo, Siria y Palestina. Como resultado final, el Mediterráneo era ya un mar interior dentro del Imperio de Roma. De ahí la denominación Mare Nostrum (nuestro mar).

Consecuencias de la expansión romana

Como consecuencia de las grandes conquistas, la vida en Roma y sus provincias cambiaron totalmente, esto debido a la intercalación cultural de los pueblos que habían sometido; por la riqueza acumulada en la élite de la sociedad romana y por el poder y prestigio que había ganado el ejército romano.

Consecuencias políticas

Roma se convirtió en la primera potencia del Mundo Antiguo, dueña de extensos territorios con grandes riquezas. Los territorios conquistados se transformaron en provincias romanas, con un gran gobernador o procónsul en el gobierno de cada uno de ellas y un séquito de funcionarios a su orden. Las autoridades y funcionarios públicos llegaron a corromperse por falta de control en un territorio tan vasto. Aparecieron caudillos con ansias de poder, lo que derivó en guerras civiles.

Consecuencias económicas y sociales

Surgió una sociedad con grandes desigualdades donde la clase rica estaba representada por los nobles patricios y la nueva clase de los caballeros (financieros, banqueros, mercaderes y armadores) que consolidaron el latifundio, generalmente en los países conquistados, y la clase pobre, representada por los plebeyos. Aparecieron también grandes sociedades financieras como los bancos, de explotación minera y de recaudación de impuestos. Se intensificó el mercado de esclavos por la existencia de numerosos prisioneros de guerra y por los contactos con los puertos de Oriente, originando de este modo el abaratamiento de la mano de obra. La agricultura decayó enormemente por la competencia del trigo importado, que se vendía a un precio más bajo que el nacional y por la despreocupación de los latifundistas.

La mayoría de la clase media murió en las batallas y los pocos que regresaron, vendieron sus pequeñas propiedades a los ricos. Los plebeyos se levantaron contra los ricos y el senado, originando las luchas sociales, y haciendo estallar insurrecciones en Etruria, Apulia y Sicilia. Ello motivó intentos de  hacer justicia y democratizar al pueblo romano (Tiberio y Cayo Graco) . Tiberio, elegido tribuno de la plebe (133 a.C.) hizo aprobar la ley agraria, que limitaba en 125 hectáreas las parcelas individuales del Ager Publicus; los excedentes serían entregados a los pobres. A ello se opusieron los nobles, amotinándose contra él y asesinándolo a golpes en el Capitolio. La ley fue derogada pero sus efectos fueron limitados. Su hermano y sucesor, Cayo Graco, realizó obras importantes a favor de los plebeyos: Hizo aprobar la ley frumentaria consistente en la distribución del trigo a bajo precio. Con tal fin, fundó colonias y mandó construir caminos para la importación del trigo. También proyectó otorgar el derecho de ciudadanía a todos los itálicos. No obstante, abandonado por la plebe, el Senado promovió una revuelta contra él y sus partidarios. Derrotado se hizo matar por un esclavo en el monte Aventino.

Consecuencias intelectuales

Asimilaron la cultura de los pueblos vencidos, especialmente en el campo de la literatura y las artes de los griegos. Perfeccionaron la educación, gracias a la influencia de los pedagogos griegos.

Las guerras civiles

El siglo I a.C. se caracterizó por las violentas crisis sociales, políticas y económicas. Después del fracaso de los hermanos Graco, surgieron los caudillos victoriosos de las conquistas con ambiciones personales y de poder, que sacudieron durante 80 años la tranquilidad de Roma. A estos movimientos se les conoce con el nombre de guerras civiles.
Los enfrentamientos se polarizaron entre los caudillos Mario y Silas, y como consecuencia se produjo el Primer Triunvirato, en los años 60 al 43 a.C., conformado por Pompeyo, Julio César y Craso con el fin de evitar las guerras civiles. No lo consiguieron sino todo lo contrario agitándolas más. A este le siguó el Segundo Triunvirato (Marco Antonio, Octavio y Lépido), durante el cual se produjo un enfrentamiento de poder entre los dos primeros, que se saldó con Octavio erigido en Imperator, que asumió todos los poderes del Estado. De este modo terminaba la República Romana y se establecía el Imperio

Imperio (27 a. C. – 476 d. C.)

Se llama Imperio Romano a la etapa de la historia romana, en la que Roma fue gobernada por emperadores. Estos implantaron el gobierno absoluto, concentrando en una persona todos los poderes: político, administrativos, religiosos y militares. Esta etapa se inició en el año 29 a.C. con el gobierno de Augusto (Octavio) y concluyó con Rómulo Augústulo en el año 476 d.C.

El territorio del Imperio Romano llegó a abarcar continentes: sur y oeste de Europa, el oeste de Asia y el norte de África. Dentro de sus límites quedaron: Britania, Galia, España, Suiza, los países situados al sur del rio Danubio, Italia, Grecia, Turquía, Asia Menor y el norte de África.

Reformas en el aspecto económico

El latifundio arruinó la agricultura, por que los campesinos sin tierras emigraron a Roma. Por este motivo se empezó a importar trigo. La minería prosperó gracias a las provincias conquistadas, ricas en minerales y a la disponibilidad de gran cantidad de esclavos en los mercados. El comercio se intensificó con la construcción del puerto de Ostia, donde desembarcaban los productos de occidente, y en el puerto de Pozzoli para los productos de oriente. Se importaban metales de España, ámbar, perfumes, especias, sedas y piedras preciosas del Extremo Oriente; etc.

Decadencia y división del Imperio Romano (476-1453 d.C.)

El Imperio Romano empezó su decadencia a partir del siglo III d.C. padeciendo una larga y penosa agonía, por la incapacidad de sus emperadores. Estos no supieron controlar la crisis interna y tampoco pudieron detener las invasiones de los bárbaros. Después de una serie de emperadores en Roma, asumió el poder Rómulo Augústulo, un niño de diez años. De esta situación se aprovechó Odoacro, jefe bárbaro de los Hérulos, quien el 476 d.C. a la cabeza de su tropa invadió Italia y depuso al emperador.

El Imperio Romano de Occidente llegaba a su fin. Solo continuó vigente el Imperio Romano de Oriente, con su capital en Constantinopla.

La comida de los antiguos romanos

Durante el período de la República, la dieta de los romanos era muy austera, no superando las 3.000 calorías diarias. Esta estaba basada en el consumo de cereales en forma de gachas (puls). Sin embargo, durante el Imperio, esta se diversificó con la incorporación de diversos manjares exóticos y el consumo acrecentado de carnes por parte de la clase patricia. Es interesante la visión sintética que nos ofrece este enlace [1]. Mucha de la información que ha llegado hasta nosotros viene compendiada en las obras de Columela y Apicio, que nos ofrecen una visión detallada de numerosos platos consumidos en los comedores de los romanos, especialmente de las clases pudientes.

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¿Ansia por albóndigas de delfín? ¿No puede encontrar un restaurante en que confiar para comer loro hervido? ¿Deseo de probar una una tortilla de medusas?, ¿vientre de cerda en salmuera?¿paté de sesos de cordero o ratón relleno? No busque más allá de Around the Roman Table, una lección única mezcla de historia y libro de cocina. Un retrato de la sociedad romana desde el punto de vista de la mesa de comedor, la cocina, el mercado, Around the Roman Table ofrece un relato de costumbres alimentarias romanas y 150 recetas reconstruidas para el cocinero moderno.

Faas guía al lector a través de las conquistas culinarias de las invasiones Romanas—cómo los conquistadores saquearon los alimentos de las tierras lejanas, hasta la decadencia de la Roma Imperial y sus modales en la mesa, arreglos del comedor, especias, condimentos y técnicas de cocina. Con recetas para platos tan apetitosos como galantina de pollo con salsa de pescado y seso de cordero, Around the Roman Table es ideal para los aficionados a la comida que desean comprender cómo se manifestó el deseo de poder y conquista en los apetitos Romanos.

“Existen muchos conceptos erróneos sobre la comida de la antigua Roma que Faas pretende corregir. El resultado es mitad libro de cocina, mitad libro de historia y es completamente fascinante tanto para el chef y como para el anticuario.” — Washington Times

Leer un extracto:

Ensalada de caracolas, huevos pasados por agua en  salsa de piñones, lentejas con cilantro, jabalí asado, ragú de ostras, atún asado, escalopa de ternera frita con uvas, tarta de nueces.

Fuentes:

http://mihistoriauniversal.com/edad-antigua/monarquia-romana/

http://mihistoriauniversal.com/edad-antigua/republica-romana/

http://mihistoriauniversal.com/edad-antigua/imperio-romano/

http://mihistoriauniversal.com/edad-antigua/decadencia-division-imperio-romano/

La comida en la Roma antigua ¿Qué comían los antiguos romanos?

Arquehistoria.com. La cocina romana.

COCINA Y GASTRONOMÍA ROMANA, por José Manuel Mójica Legarre, Escritor, amo y señor de los fogones

Los sabores de Roma

Patrick Faas. Around the Roman table. Food and feasting in ancient Rome. the University of Chicago Press Books, 2003. [enlace para compra]