Producción agrícola en la Hispania Romana

PRODUCCIÓN AGRÍCOLA EN LA HISPANIA ROMANA

Los vinos Hispanos

Los vinos andaluces de Cádiz y los de la región levantina eran de gran calidad y objeto de exportación,  tal como citan Plinio y Marcial. Los viñedos laetanos (Maresme y Vallès Oriental, en la zona costera y prelitoral contigua a Barcelona) eran famosos por la gran producción que generaban. Los vinos tarraconenses según Marcial, eran considerados inferiores sólo a los campanos y competían con los etruscos, y los lauronenses (también en el Vallès Oriental) lo eran por su finura, conociéndose testimonios de su exportación a Roma y a Pompeya. Los vinos baleáricos eran comparados con los mejores de Italia. Cierto tipo de  vides de la Bética producían un vino dulce que competía con el de Alba. No obstante, también se exportaban a Roma vinos hispanos de calidad baja, según citan Ovidio y Columela. También se exportaban otras bebidas o las plantas para su fabricación, como unas de semilla purpúrea con cuyas hojas se fabricaba un vino y un vinagre tonificantes del estómago. En los banquetes se solía servir una bebida hecha de 100 hierbas con adición de vino mielado.

El aceite

Los olivares Hispanos fueron reconocidos productores de aceite para la metrópoli. Así, el aceite de la Bética era considerado por algunos autores mejor y más barato que el recolectado en Italia. Ocupaba el segundo puesto después del de Italia, rivalizando en calidad con el procedente de Histria (colonia griega del Mar Negro). En el sur de la Península los olivares ocupaban extensiones grandes de terreno, siendo la principal fuente de ingresos para los turdetanos. Los olivares andaluces son citados por el autor del Bellum Hispaniense en las campañas de la guerra civil contra Cneo Pompeyo (27 a.C.). Tanto en las márgenes del Tajo como en toda la costa levantina existían buenas plantaciones de vino y olivares, tal como cita Estrabón. La región de Emerita, en la Lusitania, producía una aceituna muy dulce que también se criaba en África, según Plinio.

La Arqueología ha proporcionado una buena confirmación del puesto primordial que Hispania ocupaba dentro del Imperio como país de exportación de aceite a Italia; en el mosaico hallado en Ostia, fechado en el siglo II, junto a la personificación de las provincias agrícolas por antonomasia, Sicilia, África y Egipto, figura Hispania, simbolizada en una cabeza femenina de perfil, coronada seguramente por un ramo de olivo, que recuerda el conocido verso de Marcial, en el que el poeta representa al Betis coronado por un ramo de olivo.

Otros productos Hispanos exportados a Roma

Es importante también la producción de otros cereales en Hispania, especialmente la cebada, en los alrededores de Carthago Nova (actual Cartagena), donde ya abundaba durante la segunda guerra púnica, y en Celtiberia.

Comino

La producción de cebollas era muy importante en las Islas Baleares, y la de alcachofa en Córdoba. El comino más alabado era el procedente de Carpetania (Meseta Central). La higuera se cultivaba en toda la zona costera del Mediterráneo. Los higos secos más famosos eran los procedentes de Ebusus (actual Ibiza), que aventajaban en calidad a los de los marrucini, pueblo itálico del Adriático. También eran cotizados los procedentes de Sagunto. Las cerezas lusitanas se exportaban hasta Bélgica y el Rhin.

Los campos de la Bética, especialmente los de la Turdetania, eran extraordinariamente feraces, de lo que da fe Estrabón, que cita además la existencia de “arboledas y plantaciones de toda clase, admirablemente cuidadas”, todo lo cual asemejaba grandemente la Bética a Campania.

En Turdetania se avanzó mucho en la técnica de los injertos de árboles frutales, ciruelos en manzanos y almendros, con otras especies. También se aclimataron en Hispania especies nuevas, como el ricino. Más allá de Bética, otras regiones como Celtiberia se distinguían por sus frutas, como Numancia. La veracidad de l.as fuentes escritas sobre toda esta producción viene corroborada por la Numismática de finales de la República y de época augustea, pues tanto espigas como otros frutos figuran, como emblema, en las monedas de diversas ciudades.

Fuente:

Blázquez, José MaríaExportación e importación en Hispania a final de la República romana y durante el gobierno de Augusto y sus consecuencias. En: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

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