EL APORTE DE FENICIOS Y CARTAGINESES A LA ALIMENTACIÓN MEDITERRÁNEA

  1. Características y evolución histórica de los Fenicios
  2. El aporte de los Fenicios a la alimentación mediterránea

Características y evolución histórica de los Fenicios

Los fenicios fueron un pueblo semítico asentado originariamente desde el actual Líbano a Siria al norte, y Palestina al sur. Su capital era Trípoli, -“tres-ciudades”-, ubicada en el norte de Líbano. Tiro, Sidón y Biblos fueron otros centros de poder muy importantes.

Representació guarnida de la deessa Tànit

La civilización fenicia se extiende temporalmente entre el segundo milenio a.C. hasta 146 a.C.. Su su época de esplendor fue allá por el 1200 a.C.. Crearon Cartago (situada en las costas de la actual Túnez) en el IX a.C.. Cartago llegó a ser un enclave estratégico, hasta su destrucción por los romanos en 146 a.C.. Esa fecha marca el fin de su preponderancia como pueblo en el Mediterráneo.

La actividad comercial marítima fenicia

La flota fenicia fue la primera que surcó el Mediterráneo, antes que los griegos. Las grandes rutas comerciales que abrieron les llevaron por el Mare Nostrum, llegando a lugares tan lejanos como Irlanda. También bordearon las costas africanas, llegando hasta el golfo de Guinea. Crearon una gran red comercial, fundando numerosas colonias en todo el Mediterráneo, especialmente en el sur de la península ibérica.

luzzu-138848_960_720Entre los asentamientos conocidos, y aparte de los propios de la metrópoli fenicia en Líbano y de Túnez (Cartago), se conocen asentamientos en Chipre, Creta, Malta, Sicilia, Cerdeña e Ibiza, y en la Península Ibérica, en Alicante (La Fonteta), Murcia (Villaricos), Almería (Adra), Granada (Almuñecar), Málaga (Morro de Mezquitilla, Toscanos en Torre del Mar, Cerro del Villar y Malaka en Málaga capital), Cádiz (Cerro Montilla en San Roque, Cerro del Castillo en Chiclana, Gádir en Cádiz capital).

Otras aportaciones de los Fenicios

A los fenicios les debemos la  invención de la escritura y el desarrollo de un sistema de pago bancario muy elaborado. Este estaba basado en la oferta y la demanda, modulando el precio de sus mercancías según su producción variable.

Comercializaron productos de su propia cultura y de otras, como la egipcia o la minoica, en territorios lejanos. Encod-333476_960_720 sus viajes comerciales llevaban, como provisiones a todas sus colonias, especias, vino, aceite y otros productos como las salazones, especialmente de pescado.

Nos han dejado restos arqueológicos de vasijas, jarrones y otros enseres de cocina, así como de cocinas propiamente. Dominaban el arte de vidrio soplado; sus piezas están presentes en muchos museos del mundo. Destacan las jarras para servir vino, bebida habitual que normalmente se consumía mezclado con agua. Fueron grandes agricultores.

El aporte de los Fenicios a la alimentación mediterránea

Avena. Fuente: Pixabay

La aportación  fundamental de los fenicios consiste en la difusión por todas la riberas del Mare Nostrum de su patrimonio alimentario, que hunde sus raíces en el extenso mundo cultural del Próximo Oriente. Sus rasgos fundamentales son el gran consumo de cereales (trigo, cebada y espelta): se estima que en el área sirio-palestina en la Edad del Hierro, constituían entre el 53 y el 55% de la dieta adulta), preparados en forma de gachas, panes y tortas de distintos sabores y formas, siendo el trigo el cereal más apreciado, aunque en las diversas colonias, y en concreto en las de la Península Ibérica, la cebada acabó siendo el cereal más utilizado en su elaboración. De la elaboración de pan quedan como muestra numerosos restos arqueológicos que muestran la presencia, en numerosos hogares, de «tabounas», hornos de barro cocido donde se horneaba el pan y que aún siguen utilizándose a día de hoy en Marruecos y Túnez . A continuación os inserto un vídeo sobre una tabouna tunecina actual.

Consumo de legumbres por los Fenicios

Legumbres. Fuente: Pixabay

El consumo de cereales se completaba con el de legumbres diversas: guisantes, lentejas, garbanzos, habas; con aceite, producido en Siria ya desde el tercer milenio adC., y también con numerosos frutos (manzanas, granadas, membrillos, almendras, nueces, pistachos, dátiles e higos) frescos o secos, extremadamente azucarados, que sustituían a sustancias más caras como la miel en la alimentación de los más pobres. También se consumía vino como resultado del cultivo de la vid.

Las costumbres fenicias en el consumo de carnes, otros vegetales y frutas

En cuanto a la carne, procedía de la crianza de bueyes, ovejas, aves de corral, y caza. El área forestal era extensa y pródiga en caza (ciervos, antílopes, gacelas, jabalíes). Al igual que otros pueblos semitas, los fenicios no consumían carne de cerdo. Comían cordero, aves de caza y de corral; criaron avestruces, por sus huevos y su carne. Homero cuenta que los fenicios (IIº milenio – siglo XIII a. de J.C.) comerciaban con Libia. El poeta griego la describe como una tierra rica en ganado y por tanto en carne, leche y queso.

Los productos recolectados como las hierbas, raíces, tubérculos, frutos y semillas, fueron durante mucho tiempo a lo largo de los siglos, junto con algunas carnes procedentes de la caza, los únicos alimentos de este pueblo.

Las costumbres alimentarias cartaginesas

Una fase evolutiva posterior del pueblo fenicio condujo a la civilización cartaginesa, tras la creación de Cartago en la costa del actual Túnez. Los Cartagineses se caracterizaron por un desarrollo agrario totalmente orientado al comercio mediterráneo. Las fuentes clásicas aportan muchos datos sobre la alimentación de los Cartagineses, especialmente a finales del período púnico. Gracias a ello pudimos reconstruir su historia productiva y los hábitos alimentarios en la primera fase de la colonización fenicia de Occidente.

Probablemente estas colonias conservaran las tradiciones alimentarias de la madre patria. Pero estas tradiciones orientales se amoldaron luego a los usos locales, marcados por la geografía de los nuevos asentamientos. Los cereales constituían el alimento principal de las colonias fenicias. Plauto llamó a los Cartagineses «grandes consumidores de puls punica», gachas elaboradas con varios cereales que formaban la base de la comida diaria, siendo a veces el único plato, mezclándolas con queso, miel y huevos. Los cereales también eran el ingrediente básico de una torta denominada «punicum».

Crearon auténticos vergeles de árboles frutales. Consumían frutas diversas como higos, manzanas, melocotones, granadas o nueces. Muchas de ellas las introdujeron en otras zonas y también las llevaron secas. En sus cargamentos portaban ciruelas, pasas, dátiles e higos secos.

Su tierra originaria era rica en olivos, aunque daban frutos pequeños y de escasa calidad. Consiguieron mejorarlos y los trataron para su consumo mediante agua y sal, así como para la producción de aceite. Tanto las aceitunas como el aceite fueron usados como mercancía en todo el Mediterráneo.

Los métodos de pesca cartagineses

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Almadraba Tarifa. Fuente: Photopin. (Licencia CC BY-NC-SA 2.0)

La pesca constituía una actividad muy importante en la cultura fenicia. La practicaron tanto en su costa, rica en meros, doradas, sardinas, o atunes, como lejos de sus tierras. El método de pesca del atún denominado almadraba, utilizado aún hoy en la costa gaditana, y entre otros lugares como Sicilia, es invención de los fenicios.

A continuación os inserto un vídeo sobre la práctica de la almadraba en Barbate:

Los métodos cartagineses de conserva de pescado

La salazón y el ahumado de pescados fueron otros de sus recursos y de sus riquezas. Dos exponentes de estas prácticas que han perdurado a través de los siglos lo constituyen la hueva y la mojama de atún. El origen de la hueva y la mojama se remonta a la prehistórica Edad de Bronce. Sin embargo, fueron los fenicios los primeros en utilizar la técnica del salado. De esta forma podían transportar y comercializar el pescado en varías factorías mediterráneas. Los romanos continuaron esta actividad. Son conocidas las factorías de salazón de pescado en la costa onubense, gaditana y murciana. Posteriormente, visigodos, árabes y judíos mantuvieron la costumbre de consumir pescado en salazón. Pero fue el cristianismo, con  su prohibición de comer carne en Cuaresma, quien más contribuyó a sostener posteriormente esta industria.

En su expansión por el Mediterráneo y los sucesivos asentamientos en su zona más occidental los Fenicios dejaron su legado. Quedó su impronta alimentaria que se fusionó con la de las comunidades locales.

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