TENDENCIAS DE LA ALIMENTACIÓN Y LA COCINA EUROPEAS MEDITERRÁNEAS EN EL SIGLO XXI

Las tendencias de la alimentación y la cocina europeas mediterráneas en el siglo XXI se caracterizan por el retorno hacia lo regional y lo local, y una mayor preocupación por la sostenibilidad.

Europa Mediterránea se resiste a la homogeneización del modelo alimentario americano

A pesar de la extrema diversidad de culturas en el mundo, el modelo norteamericano del fast-food, junto con el principal emblema, la Coca-Cola, fue adoptado universalmente durante la segunda mitad del siglo XX. Europa mediterránea no ha escapado a este fenómeno, aunque su alimentación y cocina aún conservan rasgos propios, como un mayor consumo relativo de productos vegetales. Esto, aunque durante el siglo XX el consumo de carne se incrementó considerablemente.

Por lo que respecta al consumo de pescado, los pueblos ribereños del Mediterráneo lo consumen en mayor proporción que otros países europeos. Mientras, el consumo de pan blanco, elaborado con trigo candeal, sigue siendo en los países mediterráneos  más elevado que en el resto de Europa, donde el pan negro mantiene la preferencia de la gente. Las tendencias de consumo tradicional de bebidas alcohólicas de mesa se han invertido en todos los países, especialmente por lo que respecta al consumo de vino o cerveza, aunque manteniendo todavía hoy la preferencia tradicional de cada país.

Otro aspecto que en Europa mediterránea resiste a los envites del márqueting es la tradicional estructuración de las comidas, así como su función social, de encuentro con família y amigos, y como actos de placer y convivialidad, no exentos de cierta dosis ceremonial.

Retorno hacia la alimentación de proximidad y la cocina local

Existe otro fenómeno en las tendencias de la alimentación y la cocina europeas mediterráneas en el siglo XXI. Ante las presiones por la homogeneización de comportamientos y de consumos alimentarios se está retornando al aprecio por identidades alimentarias y culinarias regionales y locales. La disponibilidad, en la mesa, de alimentos producidos en lugares lejanos, hasta hace pocas décadas un signo de estatus social, está mutando progresivamente hacia una presencia cada vez mayor de alimentos locales.

Preocupación creciente por la sostenibilidad alimentaria

En parte este cambio de mirada sedebe a que en este primer tercio del siglo XXI existe inevitablemente una preocupación creciente por la sostenibilidad. Los hábitos de compra y consumo se están reorientando progresivamente hacia los productos ‘de kilómetro 0’ o de proximidad, y a los estacionales. Aunque este redireccionamiento se inició antes entre las clases más ilustradas y económicamente más pudientes, se está extendiendo progresivamente en otras capas sociales de la población El paradigma es el éxito y el prestigio creciente del movimiento Slow-Food, nacido en Italia en 1986.

De todas formas, actualmente no podemos hablar de un único modelo alimentario «mediterráneo» (seguramente nunca existió en el pasado), pues no existen identidades puras. Como demuestra la Historia, la alimentación y la cocina están en cambio constante gracias a los continuos contactos e interacciones entre personas y pueblos.

Referencias

  • FLANDRIN, Jean-Louis; MONTANARI, Massimo. Hoy y mañana. En: Historia de la alimentación. Ediciones TREA, S. L., Gijón, 2004, 2011 (págs. 1067-1073). ISBN 978-84-9704-559-9. (Título de la edición original, en francés: Histoire de l’alimentation. Librairie Arthème Fayard, 1996).
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